El aluminio es un material metálico cuyas propiedades y características no se ven afectadas cuando ha sido transformado en un determinado producto. Por consiguiente, puede ser reciclado y reutilizado todas las veces que sean necesarias sin perder su calidad. Conserva el gran valor de este metal y ofrece un incentivo económico suficiente para que pueda ser recogido, tratado, fundido y reutilizado de una forma similar o comparable al final de la vida útil del producto.
El aluminio que procede de las etapas de producción o al final de la vida útil de un producto se convierte en una materia prima secundaria que tiene mercados en todo el mundo. El aluminio en forma de paquetes de chatarra, virutas, espumas, etc. es recogido, tratado y fundido. Después de un tratamiento del material fundido, el aluminio se moldea en lingotes o se suministra a fundiciones en estado líquido. Las aleaciones obtenidas se utilizan para la producción de productos moldeados, extruídos y laminados. La industria del acero y el proceso de aluminotérmia requieren productos especiales, como aluminio de desoxidación, y gránulos o polvo de aluminio.
Participan en el reciclaje del aluminio los comerciantes, los chatarreros, los refundidores y los refinadores.